
La banda sueca desplegó un gran show el pasado lunes 29 de enero en el Teatro de Flores, en donde hizo volar las cabezas de los allí presentes.
Corresponsal: Agustín F.
La noche del lunes caía sobre la cuidad Capital, las puertas comenzaban a abrirse en el Teatro y en la vereda una horda de gente vestida de negro esperaba impaciente el momento de entrar. No era para menos, era la primera visita de la banda sueca al país, que si bien cuenta con la vocalista alemana Angela Gossow y el inglés Michael Amott (ex-Carcass), sus otros tres miembros: Fredrik Åkesson (en segunda Guitarra), Sharlee D'Angelo (en bajo) y Daniel Erlandsson (en batería), son originarios de Suecia y el género que practican dentro de nuestro querido metal es Melodic Death/Gothenburg, originario de aquellas tierras del norte europeo. 
Una vez dentro del local, salió la primera banda: Nequicia, practicando un Thrash duro más que interesante que rozaba el Death; lo cierto es que todas las bandas teloneras tocaban un estilo similar o cercano al de Arch Enemy. El cantante, vestido con una sotana da cura, hizo saltar al público que de a poco iba copando el recinto. Ya concluido el show de esta buena banda, salió a escena Embodiment, con un estilo un poco más inclinado hacia el Black Metal pero sin salir nunca de la influencia sueca. Como regalo para el público tocaron el clásico “Symphony of Destruction”, de Megadeth, e hicieron saltar a la monada que ya comenzaba a acumularse en las vallas.


Le llega el turno a Coalission, que si bien mantenía el estilo antes mencionado se notaban algunas influencia de In Flames o Soilwork, a la vez que por la agresividad del vocalista hacía recordar en cierta manera a alguna banda de Metalcore. Lo cierto es que un gran sector del público se sintió algo molesto por la cantidad de grupos teloneros, sin embargo, una gran banda estaba al caer: Mastifal, que subió y como siempre dejó en claro que está para cosas más que importantes, sin duda la mejor banda de metal extremo (¿de Latinoamérica?) en la actualidad. Abrieron con "Más allá de la Razón" y tocaron algunos temas de "Desde las Tinieblas" y después lo temas más gancheros de "Carnívora", para cerrar con "Las entrañas del Apocalipsis", como suelen hacerlo la mayoría de las veces. Todos los temas muy festejados

Ya pasado Mastifal, el público debió esperar unos largos veinticinco o treinta minutos que se volvieron insoportables por el calor humano que sofocaba allí adentro. El lugar estaba a pleno y la gente agolpada cantando por la banda y por Angela, que sin lugar a duda, era la máxima atracción de la noche. En determinado momento el público comenzaba a fastidiarse, hasta que el baterista Erlandsson salió a escena y ya más nada importó: Arch Enemy estaba sobre las tablas. Arrancaron con "Nemesis" y el pogo que se armó fue increíble, mientras que la performance de una banda daba a entender que es uno de los mejores exponentes del Death Metal melódico en la actualidad, con dos guitarristas de primera línea (ambos tuvieron la chance de mostrarse haciendo solos en el frente del escenario), un batero que hizo una demostración de como tocar metal extremo sin perder la calidad y el virtuosismo (hizo también un solo de esos de pulpo) y con una vocalista que se lleva al mundo por delante, con su sensualidad brutal y un carisma increíble digno de toda una Diva Satánica.

Las luces se apagaron pero por supuesto faltaba el postre: después de tocar la mayoría de los temas de "Doomsday Machine", el cual presentaban oficialmente, el público quería oírlos tocar el clásico de clásicos y así lo hicieron: Terminaron con "We will rise", y luego de un show completo (donde podrían haber tocado "Silent Wars", debilidad de quien escribe) se cerró el telón, salió la banda a saludar, entregaron los ansiados "souvenirs" y todos contentos.
Esperemos que vuelvan y que cuando lo hagan toquen en un lugar más grande, porque con lo que se vivió la noche del lunes (relación banda-respuesta público) éstos cinco europeos demostraron ser verdaderamente grandes.

