
Han pasado 30 años y Motörhead, la banda del legendario Lemmy Kilminster, sigue sacando discos con una regularidad envidiable para cualquier banda dinosaurio.
Por Agustín Di Mauro
Mientras bandas clásicas como AC/DC, Iron Maiden, Baron Rojo, Runnig Wild, Judas Priest se toman entre tres y cinco años para lanzar nuevo material de estudio, estos londinenses parecen firmemente decididos a sacar una nueva placa cada año de por medio. Si bien podemos convenir en que Motörhead nunca se ha caracterizado por tener composiciones elaboradas y complejas, y el rock duro y la distorsión han sido siempre su marca registrada, el esfuerzo del power-trío por mantener intacta la idea sin caer en la mediocridad es realmente admirable. 
Desde hace 15 años acompañado por Phillip Campbell en guitarra y Mikkey Dee tras los parches, el rey de las cuatro cuerdas hoy nos entrega “Kiss of Death”, una nueva placa con 12 temas, que si bien no conquistará nuevos públicos con seguirdad nos dejará mas que satisfechos a los seguidores de esta extraordinaria banda.
Comenzamos con “Sucker”, un rock duro y agresivo muy a lo Motörhead, donde los golpes de redo y de bombo del eminente Mikeey nos sorprenden como un combo de puñetazos directos al rostro sin compasión; sin dudas uno de los mejores temas del disco que generará mareas humanas al momento de sonar en vivo y que sirve para advertirnos que la banda del querido Lemmy está mas viva que nunca para aplastar a cualquiera que se le ponga delante.
La tormenta acaba en seco para dar paso a “One night stand”, un tema muy pegadizo que sigue la línea del recordado “Dr. Rock”. Una estructura tradicional con grandes reminiscencias metaleras que suena predecible y agradable a los oídos de los que gustan de la buena música y el buen rock duro. En la misma línea, “Devil I know” es otro gran tema que, bien arriba, nos demuestra cómo con un simple riff de guitarra se pueden hacer grandes cosas.

Una formación ya consolidada: Philip Campbell, Mikeey Dee y Lemmy Kilminster
A continuación el trío acelera con “Trigger”, que si bien puede ser acusado de parecerse mucho a “Snaggletooth” es sin duda de lo mejor del disco; con un riff repetitivo y un estribillo llevadero podría ser escuchado continuamente y no producir cansancio. Seguidamente Mikkey levanta el pié del acelerador y nos entregan “Under the gun”, uno de los cortes más pesados del disco, en donde advertimos que las raíces bluseras del gran Campbell estan mas presentes que nunca para entregarnos una lenta pero potente obra.
Con “God Was Never On Your Side” bajamos las revoluciones y advertimos que las baladas no son el fuerte del poderoso Lemmy; sin embargo lo que aquí más se rescata es el mensaje que trasmite el vocalista, quien intentará convencerte de que “Dios nunca estuvo de tu lado”. Retomamos el sendero de la fuerza y la garra con “Living In The Past” y “Christine”, que nos muestran el lado más hardrockero de la banda londinense, con buenos riffs, duros y pegadizos, aunque en mayor medida el segundo (muy en la onda de AC/DC) que el primero (más crudo y machacante).
“Sword of Glory” es uno de los temas mas gancheros, que si bien por el título parece sacado de un disco de Rhapsody, mantiene a fuego el molde de la banda. En clara alusión a la campaña de los gobiernos anglosajones en pos de “sumar inocentes a sus filas para piratear el petróleo que no les pertenece” (según palabras del mismo Kilmnster) es una declaración en contra de la guerra y que de seguro va a volar cabezas cuando suene en vivo.
El décimo tema de la placa, “Be my baby”, comienza con un riff bastante potente que va muy en sintonía con la corriente metalera de los ’90, pero que en el afán de hacerlo más pesado peca de estar un tanto rapeado, algo que Motörhead no debería permitirse, ya que nadie mejor que ellos sabe lo que es hacer un tema pesado sin desviarse de las raíces. “Kingdom of the Worm”, sigue la línea pesada del tema anterior, pero la voz de Lemmy recitando por encima lo hace ser un tema mas letárgico y fuera de lo común. Por último el trabajo cierra con el veloz “Going down”, que como firma al pie de la hoja nos avala que siguen siendo Motörhead y que continuarán rockeando hasta el final de sus días.
Tarea aprobada para Lemmy y sus dos grandes escuderos, que sin brindar una obra maestra, siguiendo fieles a una estética y con temas arrancados del centro de las entrañas, nos demuestran que por suerte los dinosaurios siguen poblando la tierra y aturdiéndonos con sus pisadas.
CALIFICACIÓN: 7
Motorhead pateando cabezas en vivo... "MIrá ala cámara que nos sacan la foto!"
