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30-01-2007
Yo, Argentino...

“Toro y Pampa”, el séptimo trabajo en estudio de los impulsores del Metal Pesado Argento, nos llega cargado de un explícito argentinismo, con la contundencia y la fiereza de palabras y riffs escupidos como balas.

                                                                                     Por Agustin Di Mauro

“Vengo rockeando desde hace tiempo, soñando siempre una canción para animarte, y darte aliento”, dispara un Ricardo Iorio mas reflexivo desde una de las canciones que forma parte de esta nueva producción discográfica. Sin duda el argentinismo, ya declarado desde la portada con un toro cimarrón anclado en la pampa, y las frases duras y al plexo son una constante de la banda mas convocante del Metal Nacional. Pero esta vez no hay alusión a ideas nacionalistas que incomoden a ciertos sectores de la sociedad y la línea musical se entrelaza con el rock pesado, aunque nunca dejando de lado las marcadas influencias de Motörhead y Black Sabbath.

La banda del caudillo del Metal nacional sigue contando con la excepcional labor de Claudio Marciello, uno de los pocos guitarristas que logran combinar con gran éxito el Heavy Metal clásico con el virtuosismo técnico, el tango y el folklore; hoy y siempre una parte fundamental en la banda. Por su parte, los encargados de armar los cimientos sobre los que Iorio y el Tano levantan las paredes de su metal pesado, el baterista Bin Valencia y el bajista Beto Ceriotti, aparecen ya totalmente afianzados en el grupo creando una sólida base.

El disco explota con fiereza desde un comienzo con “Debes saberlo”, donde Ricardo habla de su condición de escritor que ya no tiene más remedio que predicar en pos del amor, el único camino hacia una vida digna. La guitarra de Marciello desgarra por su crudeza y las bases de sus compañeros, si bien simples, le dan al tema una contundencia importante para comenzar con esta nueva obra discográfica.

El corte que sigue, “Pensando en llegar”, es un tema derecho que lleva una declaración del vocalista de su esfuerzo por seguir en Almafuerte, cuando se traslada del campo a la ciudad para cumplir con su destino y el de sus amigos: “Tercereando voy a muerte, por cumplir con Almafuerte” reza una estrofa. “De la escuelita” parece un tema sacado de “A Fondo Blanco” por la gravitación musical, con unas alegres líneas vocales, Iorio se pone en la piel de un maestro de campo que lucha contra la ignorancia, “la enfermedad que al mundo apesta”.



Los cimarrones del metal argento desplegando toda su potencia en el escenario...


En el track número 4, “Unas estrofas más”, la banda sale de los riffs intensos y se larga con un tema lento que parece completar la trilogía de “Se vos” y “Por ser yo”, en el que el líder hacer una sublimación del ser individual y la propia autodeterminación por cumplir con las propias metas mas allá de todo obstáculo que se nos imponga.

El siguiente tema es el arrollador y ultrapesado corte difusión titulado “La Máquina de picar carne”, donde se explota cierto humor reacio y se alude a los cabarets y a las mujeres que allí trabajan, recurriendo a la bizarra frase “Ico, ico caballito” para hacer alusión al acto sexual. Es donde mas se ven las influencias de la banda de Lemmy Kilmister, especialmente por cómo la banda en su conjunto lleva adelante el tema. Pegado a este, “Donde está mi corazón”, es una especie de hard rock acelerado que alude a los inicios de Ricardo Iorio en el Oeste bonaerense y donde se destaca, como a lo largo de todo el disco para no ser injustos, la garra y la excelencia de Marciello.

“El siglo del gran reviente” es un tema apocalíptico, tanto en lo musical como en lo lírico, donde un Ricardo Iorio maduro y con lucidez denuncia los grandes males que aquejan a nuestra sociedad; supuesta alusión al presidente de Norteamérica, quien “paga guerras ganadas de antemano”. Por séptima vez en el disco, y es necesario remarcarlo, excelente la performance de Marciello, un grande al mando de las seis cuerdas.

A continuación llegamos al pegadizo “Vencer el tiempo”, un potente tema que es como una patada en el pecho, a medio tiempo en los golpes del bombo y con un discurso acusador, machaque desgarrador de por medio, se crea una densa atmósfera, la cual hasta se hace posible respirar si se escucha con atención. Pasamos a la siguiente pista y nos encontramos con “Toro y Pampa”, tema que le da nombre a la placa y que comienza con un fino arpegio para entrar de lleno a un solo de viola un tanto hardrockero que sirve de trampolín para que Iorio predique su presente ideológico en contra de la droga y a favor de la amistad y la felicidad, todo ello en el marco de la naturaleza y la argentinidad: “carne asada, pan, agua y vino”, los elementos primordiales que identifican el consumo digestivo de nuestra Nación.

El anteúltimo tema, “Cosas que pueden pasar”, es una especie de joda en el estudio compuesta por los dos pilares de la banda junto a José Larralde, donde se escuchan risas y voces de fondo. Definitivamente es el tema más mediocre del disco, pero se entiende que la idea aquí no era derramar creatividad sino divertirse un rato entre amigos. Finalmente, el disco cierra con una constante ya en los trabajos de la banda desde hace cinco discos atrás: un tema instrumental del Tano, en este caso titulado “Sopla el pampero”; es una especie de tango tocado con una guitarra acústica que no alcanza el minuto y medio pero que basta y sobra para que el guitarrista se gané el aplauso final.

Mención aparte para Claudio Marciello, que comienza a convertirse en el estandarte de la banda y que va demostrando una mayor madurez disco a disco. Podemos decir que estamos ante un gran trabajo de la agrupación más convocante del Metal Pesado Argentino, que supera ampliamente el disco anterior, “Ultimando”, y que no hace más que demostrar que Almafuerte sigue más vigente que nunca.

CALIFICACION: 8


"Así se toca la guitarra en Argentina mangas de teletubbies"... una postal ya clásica! 

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