
Un ejercito de remeras negras invadió las instalaciones del Club General Paz Juniors para vivir una noche inolvidable y hacer estallar el tinglado del Mini-estadio con su coreo atronador.
Por Agustín Di Mauro
Hacia ya varios años que no se realizaba en nuestra ciudad un evento de esta magnitud, con cuatro cabezas de cartel como Almafuerte, O’Connor, Razones Concientes y Horcas, acompañados para la ocasión por los locales Volt y la banda porteña Metalizer. Tal vez la última vez que se recuerde fue el Homenaje a V8, que juntó a Logos, Rata Blanca, Horcas y Vibrion para finalmente reunir a los tres V8 originales Zamarbide, Civile y Rowek con Miguel Roldan reemplazando a Ricardo Iorio en el bajo en el año ‘96.
Esta vez el ambiente era distinto, alguno rumoreaban con una posible reunión de Hermética, otros mas realistas sabían que esto no sería posible. Desde el vamos que la larga cuadra del Club General Paz Juniors, lugar que está volviendo a convertirse en la sede de los grandes eventos, parecía una convención de remeras negras y largas cabelleras ansiosas por sacudirse al son de los acordes de cuatro de los mayores representantes del Heavy Metal Nacional.
Llegamos y los encargados de animar el inicio eran los porteños Metalazer, justo estaban cerrando, por lo que no podemos dar una opinión muy certera al respecto. Se pudo ver a una banda principiante con los músicos muy clavados al piso, que decidió cerrar su show con dos covers: “Seek and destroy” de Metallica y “Memoria de Siglos” de Hermética, algo que muchos no estuvieron de acuerdo porque es sabido que lo iba a tocar una de las bandas principales. Nada nuevo que aportar, un grupo que parece estar dando sus primeros pasos y que no estuvo a tono con lo que el escenario requería. Calificación: 4
A continuación los encargados de continuar con la fiesta heavy fueron los locales Volt, banda desconocida por muchos pero que cumplió con creces su estadía sobre las tablas y demostró ser merecedora de compartir escenario con semejantes titanes del metal argento. Si bien hubo poca interacción con el público fueron escuchados con atención y hasta se levantaron algunos puños en algunos de sus temas. Calificación: 7

Llegó el turno de la primera banda importante, y esta fue Horcas. El mismo show de hace cinco años: todos parados en el mismo lugar del escenario con la misma ropa de siempre, los mismos paneles de la portada del disco Demencial, los mismos temas, el mismo cover (sí, “Destrucción” de V8) y las mismas frases de Walter Mesa que uno hasta podría tararear mientras las va gritando para deleite de sus nuevos seguidores mas acérrimos.
Abrieron el show con Asesino, corte difusión de su último disco homónimo que acentúa la faceta más nü metal de la banda, llegando al extremo de ser comparados por muchos con Slipknot... los viejos seguidores muy decepcionados, entre los que me incluyo. Continuaron con Pesadilla, otro tema nuevo, para comenzar a repasar clásicos: “Soy lo que creo”, “Argentina, tus hijos” y “Vencer”. Continuaron con otro tema nuevo: “Revancha” y cerraron como siempre con “Solución Suicida”, el cover de V8, y “Esperanza”, dedicado a Ricardo Iorio, al Tano Romano, a Claudio O’Connor y a Gabriel Ganzo entre otros.

Si bien Horcas está dejando las raíces y las viejas huestes se sienten abandonadas por una banda que fue un estandarte de la resistencia, no se puede negar que son profesionales y suenan bien para el estilo que intentan hacer. A mi me aburrieron, pero se ve que a la mayoría de la gente no. Calificación: 6

Acto seguido era el turno de Razones Concientes, una especie de “dream team” del metal nacional. Con el mítico “Tano” Romano (ex Hermética, ex Malón y ex Visceral) en la viola, el eximio Eddie Walter (ex Horcas y ex Lethal) en el bajo, el habilidoso Gabriel Ganzo (ex Horcas y ex El Dragón) en batería y el aguerrido Eduardo Paredes en la voz. Todos ellos juntos para brindar una buena dosis de Heavy Metal a las casi 4mil personas allí presentes.
Abrieron el set con “Corre por tu suerte”, donde se pudo destacar el virtuosismo y cada uno de los músicos, en tanto el público (muchos los desconocían) los observaba examinador. Continuaron con un cover del Horcas original, aquel que grabara “Reinará la Tempestad”, ya que Walter y Ganzo son integrantes originales de Horcas, y el tema elegido fue “Ardiendo en llamas”, las viejas huestes seguidoras de la banda de Civile, agradecidas. Continuaron con dos temas de Industria Argentina, su primera producción en estudio: “Nuestro Retrato Nacional” y “Mi Insignia”, para luego dejar con la boca abierta a la mayoría con “Halloweed be thy name”, de Iron Maiden, tema que ejecutaron con gran acierto. Finalmente cerraron el show con “Vuelta al Barrio” y un popurrí de Hermética que mezcló “Gil Trabajador” con “Sepulcro Civil” y “Tú eres su Seguridad”.
Muy buena tarea de Razones Concientes, que dejó a la mayor parte del público boqueando y más que conforme con una buena muestra de Metal Pesado. Sin dudas, una banda que está empezando a levantar polvareda y que se comenzará a nombrar con mayor insistencia en no mucho tiempo. Se lo merecen. Calificación: 9

Hubo que esperar 20 minutos y subió al escenario O’Connor, esta vez con nuevo encargado en las seis cuerdas: Alejandro Venneri (ex compañero en Mate Cocido del bajista Hernán García, y ex Virtual,) en lugar de Alejandro Cota, quien comenzó con algunos problemas en el sonido que se solucionaron bien entrado el primer tema. Si bien el flamante integrante no llegó a cumplir con la performance de su antecesor, ni musical ni escénicamente, cumplió su tarea con seriedad; solo el tiempo nos dirá si es digno de ocupar las botas del emulo argentino de Zack Wilde.
La selección de los temas fue acertada, ya que la mayoría de los presentes buscaba la fuerza y la garra que supieron caracterizar a O’Connor hace unos años, cuando era denominado “la voz del metal nacional” por unanimidad, antes de que empezara a escupir baladas de rock alternativo durante estos últimos años. Abrieron el show con el denso y potente “1976”, de su último disco “Estamos pariendo”, para continuar el set con temas que llevan a mover la cabeza irremediablemente: “No te aflijas”, “Hasta ser libre”, “Estamos pariendo”, “Rock del Suicida”, “La Gran 7”, “Enroscando al mundo”, “Canibal”, “Una pena en Godoy Cruz”, para acercar el final con un tema como solo él sabe hacer y que hizo levantar a las huestes: “Memoria de Siglos” y finalmente cerrar con “Se extraña Araña”.

Buena tarea de la banda del “Iron”, que devolvió la fe a muchos de los que ya lo daban por muerto. Con seguridad se puede afirmar que O’Connor, al menos en el escenario, sigue siendo O’Connor. Calificación: 8

Pasadas las dos de la mañana, presentador de por medio, subió a escena “lo mas grande del Heavy Nacional”, Ricardo Iorio y sus escuderos se lanzaron al escenario para despertar el delirio del público en general. Esta vez con un Iorio más amigable que pedía aplausos para las bandas que tocaron antes que ellos y que entre tema y tema decía: “Está raro el ambiente, eh?”, tal vez en alusión a volver a compartir escenario con sus ex-compañeros de Hermética.
Arrancaron, tal como en el Cosquín Rock, con “Pensando en llegar”, extraído de su último trabajo en estudio “Toro y Pampa”; a este le siguieron el potente “Patria al hombro”, donde Almafuerte demostró que es realmente ser una la aplanadora, y “De la Escuelita”, que sonó con algunos acoples y donde Ricardo ya cansado le reclamo al sonidista que baje los agudos. A continuación llegó el tema desubicado de la noche: “Triunfo”, para los ex Malón, que estaban detrás del escenario; la gente lo festejó igual. La banda bajó un cambio con “Vencer el tiempo”, “Convide Rutero” y “Si me estas buscando”, para luego acelerar con “Debes saberlo” y ya desatar el caos con clásico “El Visitante” y el arrasador “La Máquina de picar carne”, donde volaron remeras, vasos de cerveza, y cuerpos de gente.

Luego subió un amigo de la banda, que Iorio anticipaba como un “puto gótico”, lo cual hizo que muchos creyeran que O’Connor subiría a cantar un tema... pero no era otro que Rubén Patagonia, quien agradeciendo la presentación subió para que canten “Cacique Yatel”. A continuación fue el turno de “Del mas allá” y “Donde está mi corazón” para finalmente cerrar el show con tres joyas clásicas e indispensables del grupo: “Almafuerte”, tema que sirve de estandarte para la banda, “El Pibe Tigre”, siempre reclamado por el público metalero, y “A vos amigo”, tema dedicado a su amigo de toda la vida, Tommy Moya, manager de la banda.
Para destacar nuevamente la tarea de Claudio Marciello, que si bien el sonido no estuvo de su lado, demostró ser el estandarte de la banda; mejor Valencia que en otra actuaciones, siempre firme y seguro Ceriotti en las cuatro cuerdas y un Ricardo Iorio que se dedicó a tirarle flores a todos, incluido Palazzo, y prometió seguir cantando aunque esté “viejo y cansado”. No hubo reunión de Hermética para decepción de muchos, pero con garra, potencia, personalidad y una identidad muy marcada, Almafuerte desató una marea humana, la cual no dejó en ningún momento de levantar los puños y corear los temas de los cimarrones del “Metal Pesado Argento de Vientos Fueguinos”. Calificación: 9
