
Se realizó la sexta edición del Band of the Ring en nuestra ciudad. Cruento, Aspid, Necrofilia y Fortaleza se encargaron de animar una noche a puro Metal en MD.
Por Agustín Di Mauro
El “Band of the Rings” es ya casi un clásico para los amantes del Metal en nuestra ciudad, y ya no se cierra solamente a las bandas que se enmarcan dentro de la corriente del denominado Power Metal. Esta vez, en su sexta edición, el evento organizado por la productora Vikings cumplió con una de sus ediciones más improvisadas, pero sin lugar a dudas una de las mejores en cuanto a show y convocatoria.
Los encargados de abrir la noche, una hora más tarde de lo estipulado, fueron los muchachos de Balnearia, Cruento, que lanzaron toda la artillería pesada con "Cascotes". Una descarga de Thrash Metal al mejor estilo Pantera y el viejo Sepultura y una voz gutural y primitiva que hacía temblar las paredes de MD. Para destacar la tarea del guitarrista, quien hacía parecer que su instrumento era un arma que intentaba volarle la cabeza a los allí presentes, bien el bajista en su debut (al que muchos comparaban con Rob Halford por su look y su vestuario) y bien el baterista tras los parches marcando a fuego la furia compositiva de esta buena banda. Continuaron su set con temas propios: "Argentina", "Anticristo", "Metal acá" y "Superestrella", para finalizar con dos covers de Sepultura, para que la hinchada coree con el puño en alto y sacudiendo las cabezas: "Roots Bloody Rotts" y "Slave New World". Bien el agite de mechas constante por parte del vocalista y el violero.

Cruento pateando cabezas...
A continuación la confusión se adueñó del local… ¿se bajaba otra banda mas además de Hechiceros? Todo indicaba que Aspid no podría subir a tocar al escenario por un inconveniente con su cantante. Pero no fue así, y en plena pose metalera, con coraje y actitud, la banda largó su tracklist con uno de sus dos guitarristas, Rodrigo Fernández, poniéndose al frente de la voz principal, tarea que emprendió con creces para no ser el vocalista oficial. Largaron con “Memorias”, y siguieron con “Inmortal”, “Inconcluso” y “Sombras frías”, tema donde el cantante de Fortaleza, Cristian Jimenez, subió como invitado sorpresa para hacerse cargo de la voz principal y darle una nueva interpretación al tema. Una buena muestra de Metal clásico para los que estuvimos allí presentes.

Aspid: Metiendo garra con un integrante menos...
Luego subió la sorpresa de la noche. Estaban todos los integrantes de Necrofilia y qué mejor idea que suban a tocar para reemplazar a los ausentes Hechiceros. Otra muestra de coraje y heroísmo por el Metal… sin haber ensayado para la ocasión no lo dudaron ni un segundo y con instrumentos prestados se largaron con el gingle de “Sí Miguel”, buena aceptación y un guiño de complicidad con el público, para luego arrancar en serio con “Grito de Esperanza”, una muestra de heavy thrasheado para agitar las lanas al tiempo constante de la bata. Siguieron el tracklist con “Humanidad”, “Feretro Helado”, “El Granadero” para cerrar finalmente con el cover de V8 “Deseando Destruir y Matar”. Una banda que crece cada vez mas fecha a fecha, tanto escénica como musicalmente, y que ya se va haciendo su grupo de seguidores, entre los que me incluyo.

Necrofilia: Subieron de pecho y pagaron con creces...
Finalmente subió Fortaleza, la banda de exportación de nuestra ciudad... una buena dosis de death metal melódico, al mejor estilo Childrem of Bodom mezclado con Arch Enemy. Largaron su ráfaga con una introducción bien épica, para continuar con “El Poder de mi Valor”, “Extrasensorial”, “Sueños diabólicos”, “Infierno” y cerrar con el aguerrido “Esencia Metálica”. Como era una noche de sorpresas, Fortaleza no fue la excepción, fallo la blackbox que contenía los coros de Sueños Diabólicos y subió como invitada Aylen, la nueva cantante de Perpetual Sing. La banda cumplió una vez más a pesar de los problemas técnicos... excelente combinación en los machaques de las guitarras que parecen metralletas letales y precisas, una voz que parece venir del más allá para arrastrarnos al mismo infierno, un teclado que nos traslada al centro del cataclismo, cuatro cuerdas que nos golpean el pecho como patadas certeras y una batería que es un combo de puñetazos directos a la cara... algo así es Fortaleza.

Fortaleza con invitada sorpresa: El apocalipsis se apoderó de MD...
En síntesis, una buena noche... accidentada pero entretenida, llena de claroscuros, pero que dejó bien conforme a un público que le queda cada vez más grande a MD.
Puntuación: 8
