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16-02-2007
El Metal presente en San Roque

El escenario temático del primer día del Cosquín Rock no defraudo al público asistente, y se vivió una noche a puro Heavy Metal, con la presencia de los mayores exponentes del género de nuestro país.

Por Agustín Di Mauro

 

Parecía que la llovizna iba a convertirse en tormenta… la tarde de un cielo encapotado y el piso embarrado, hacían pensar que la fiesta iba a ser pasada por agua. Sin embargo la única tormenta que hubo fue una ráfaga de puro Metal, por la que desfilaron los máximos exponentes del género de nuestro país junto a los brasileros Ratos de Porao.

La tarde comenzó con la presentación de la banda cordobesa Magma, los chilenos Silencio, los Gauchos de Acero (de los hermanos Jorge de Salta), Serpentor y Mastifal… de quienes por problemas de transito no pude ver ni a los plomos desconectando los equipos, pero que según se comentó la rompieron (principalmente las últimas dos).

D-MENTE: Fue la primera banda que pudimos escuchar al entrar al predio ubicado sobre la ruta E53, es el nuevo proyecto del ex A.N.I.M.A.L., Andrés Giménez, que si bien tuvo su cuota de atención por parte del público, que sólo lo observaba analíticamente, no alcanzó a cubrir las expectativas de la parcialidad allí presente y sufrió la crítica de algunos presentes que le gritaron algunos improperios. Haciendo una recorrida por los temas de esta nueva agrupación nü metalera, que guarda cierto parecido con Totus Toss o Cabezones y que no pudieron ganarle el mano a mano al tercer escenario (donde el agite de los alternativos era feroz en comparación a este), entre su track list incluyeron el cover de los Ramones I Believe in Miracles y cerraron sin pena ni gloria con El Nuevo Camino del Hombre, un clásico de la ex-banda de Giménez para retirarse con una pizca de honor. Calificación: 4


TREN LOCO: Se puede decir que con esta banda que crece cada día más empezó la noche metalera. Con una gran puesta repleta de luces, humo, cuero y tachas, pero con algunos problemas en el sonido, arremetieron con el clásico Piso al taco, donde la multitud pudo al fin entusiasmarse y poguear a más no poder. La gran sorpresa fue la presencia del excelente guitarrista Adrián “el Ruso” Subotovsky, quien acompañó a la banda en los dos primeros temas y le aportó mayor virtuosismo y escena. Sería bueno que se quede como miembro permanente porque encajó a la perfección. Al tercer tema, Cutralcó, subió el “violinista del metal” (como lo llama Gustavo Zavala) Eduardo Augusto y a continuación un guitarrista venezolano que le dio un buen relleno a los temas que siguieron: Patrullas Bonaerenses, Fuera de la Ley, Antihéroes, Pampa del infierno, 500 años de qué (donde el bajo ya saturaba a mas no poder) para finalmente cerrar con el clásico Tempestades. Si bien el sonido les jugo una mala pasada dejaron a mucha gente conforme: Todos cumplieron una muy buena performance y el nuevo baterista Dany Wolter demostró que está en el lugar que se me merece. Pudimos ver una banda que crece cada día más tanto en convocatoria como en lo musical. Calificación: 8

LOGOS: Luego de sortear algunos obstáculos por el problema con los equipos y la carencia de una prueba de sonido, largó una de las agrupaciones más emblemáticas de la escena nacional. La banda los ex-V8, Beto Zamarbide y Miguel Roldan, llegaba para presentar su última producción discográfica: Plan Mundial para la Destrucción. Comenzaron con Viaje a la realidad, un buen tema tanto para abrir un disco como para largar un show, pero que despegó un tanto desapercibido ya que lo hicieron pegado a la prueba de sonido que ellos mismos se encargaron de realizar, y continuaron con Darse cuenta, comenzando así a repasar los temas de su último trabajo.

 


El "Capitan Beto" predicando Metal a sus fieles seguidores


También hicieron un repaso de los clásicos Marginado, Arden en el Cielo y llegando a su punto máximo con el emotivo Ven a la Eternidad, donde el pogo y el agite del público alcanzó ribetes masivos, para finalmente cerrar con Como relámpago en la oscuridad. Para destacar la actuación de Zamarbide, de quien no se puede dejar de lado el carisma y la manera de manejarse que tiene arriba del escenario, y que parece demostrar quién es la voz del metal nacional en realidad. Calificación: 9


HORCAS: A continuación subió una de las bandas que, merced a una ambiciosa estrategia de marketing, más ha crecido en convocatoria, pero que sigue haciendo el mismo show que hace 8 años: los mismos gritos cargados de puteadas demagógicas de Walter Meza: “Políticos corruptos hijos de mil puta no nos van a robar la esperanza”, “La guitarra de Lolo se va a ir a la concha de su madre”, “el Metal es un sentimiento indescriptible la concha de la lora” y esas cosas que ya cansa escuchar siempre; un show redundante, la misma escenografía y un sonido que se aleja cada vez más de las raíces y que se acerca más a Slipknot, inclusive en temas de la época Civile. Que no se levante Osvaldo de la tumba porque se vuelve a morir de la amargura.



Meza: El demagogo número uno del Metal Nacional


Abrieron con temas del último disco, Asesino, los cuales no se diferencian en nada, y repasaron algunos clásicos como Solución Suicida, Argentina tus hijos o Vencer. Cerraron, como siempre, con Destrucción de V8 (¿No se saben otro?) y Esperanza (donde estuvo invitado el Mono de Kapanga). El que haya visto por última vez a Horcas en el 2000 no se perdió nada nuevo en estos años, Horcas aburre, se repite y vuelve a redundar una y otra vez en lo mismo, pero curiosamente crece en público. Lo único bueno que tuvieron fue el sonido. Calificación: 4



RATA BLANCA: En ese momento, en el escenario principal, se subía a las tablas una de las bandas más profesionales dentro del amplio espectro del Metal Nacional. Giardino y sus huestes se lanzaban ante más de 20mil personas, de las cuales solo el 20% coreaba y seguía los temas delante de la mirada suspensa de los “rollingas”, que según parece nunca habían visto a un virtuoso como Walter repasando todas las escalas habidas y por haber a la velocidad del rayo. Si bien hubo algunos clásicos como Chico Callejero, Solo para amarte, Guerrero del Arco Iris y los infaltables Mujer Amante y Guerrero del Arco Iris (con el cual cerraron) se le dio prioridad a los temas del último disco, comenzando el show con La Llave de la Puerta Secreta y llegando a extremos melódicos con Aun estas en mis sueños.

 


¿Adrian Dargelos toca la viola?... ¡No, es Giardino!


Con un gran colorido escénico, se resaltó demasiado el protagonismo del guitarrista y de Adrián Barilari, hacia quienes apuntaban insistentemente las cámaras que los proyectaban en las pantallas gigantes. En contra: El exagerado protagonismo de Giardino, quien cansaba con solos de tres minutos y dejaba en un tercer plano al resto de los músicos, quienes no solo no fueron presentados sino que se limitaron a hacer las bases para que el clon de Ritchie Blackmore se destaque en la punta de la pasarela. Sin embargo sonaron demasiado bien y tuvieron el apoyo constante de sus seguidores de principio a fin. Calificación: 7


RATOS DE PORAO: Mientras en el escenario temático, luego de probar sonido durante unos diez minutos, subía la legendaria banda brasilera considerada la agrupación hardcore más vieja del mundo. Encabezada por el macizo y calvo cantante Joao Gordo Benedan, quien entró encapuchado y algo estático en relación a otra actuaciones por su reciente operación, arrancaron la furia con Pedofilia Santa, primer tema de su último trabajo en estudio Homen Inimigo do Homen.

 

 
Joao Benedan, el gordo se la banca un caño...


Con poca respuesta en el público, aunque llamando la atención de la mayoría, siguieron repasando varios clásicos de su carrera como Crucificados pelo Sistema, Otario involuntario, Caos, Periferia y Covardia de Plantao entre muchos otros. Una gran disposición de Joao al explicar la historia del hardcore, el punk y el metal en Latinoamérica al público presente. Si bien no es a lo que puede estar acostumbrado el público metalero, sonaron demasiado bien y fue de destacar la tarea del buen baterista Bokka, que con precisión y contundencia marco las furiosas bases de esta explosiva banda al mejor estilo Igor Cavalera. A pesar de lo que muchos pronostcaban, con humildad y profesionalismo demostraron ser invitados de lujo. Calificación: 8


ALMAFUERTE: Luego de 20 minutos de intervalo, Ricardo Iorio y sus compañeros tomaron el escenario con su Metal Pesado argento de vientos fueguinos. Si bien largaron muy abajo con Pensado en llegar, del último disco, con el correr de los minutos la banda fue aumentando en potencia haciendo temas como Del más allá, Triunfo, Almafuerte, La Máquina de picar Carne, De la Escuelita, llegando a su punto máximo de emotividad con El Visitante, A vos amigo y cerrando con Tu eres su seguridad.



Ricardo escupiendo las verdades que ahogan su sentir


La emblemática banda del fundador de V8 y Hermética cumplió una vez más, se vio un Ricardo Iorio más reflexivo, que se dedicó a aplaudir a las otras bandas y predicar la hermandad (aunque sin dejar de tirarle dardos a Giardino por la peluca: “¡Acá no usamos peluquita!”, se despachó), un Tano Marciello que no le hace falta exagerar su virtuosismo y que lo apunten con todas las luces para brillar por su grandeza, un expresivo Beto Ceriotti que se lo ve cada vez mas complementado y afianzado a sus compañeros y un Bin Valencia que tuvo una de sus peores actuaciones desde que está en la banda mas convocante del Heavy Metal Nacional. El público metalero se fue contento y exhausto después de una buena ráfaga de Metal. Calificación: 8

En síntesis, una buena noche para el deleite de los seguidores del Heavy Metal. Aunque a algunos pocos les disguste que sean siempre los mismos grupos y renieguen del Metal de nuestras pampas, es lo mejor de lo que hay en nuestro país y lo que lleva más gente; además se pudo ver a la gran mayoría del público yéndose conforme.

Calificación de la noche metalera: 7

 

 

 

 

 

 

 

 

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